Amo a mi hijo

5 julio 2009

Lo primero y más correcto creo que es decir que siempre había pensado que los relatos que veía en su página, eran todos inventados, pero ahora puedo asegurar que aunque haya alguno falso seguro que hay alguno que es verdadero, ya que el mío lo es como la vida misma.

Soy una mujer con 38 años “pero muy bien llevados”, ya que siempre he intentado cuidarme, practicando aeróbic con mis amigas y al final he logrado tener un cuerpo más que apetecible, ya que mis medidas son 100-63-95, soy soltera pero tengo un hijo con 18 años, fruto de un noviazgo que no resultó ser todo lo bueno que yo hubiera querido, pero en fin, ahora vivo con mi hijo y soy la mujer más feliz del mundo.

Todo comenzó cuando intentando buscar información sobre una empresa que ha comprado a la que yo pertenezco, en el ordenador de mi hijo, introduje la palabra filial, y una de las respuestas encontradas fue la de su página web. Entré a leerla más bien por curiosidad que por otra cosa y me sorprendí, cuando leí todo lo que allí ponía, sobre todo en los relatos en los que los hijos se excitaban al ver a sus madres, no cabía en mi mente que un joven de 18,19..20 años se pusiera cachondo con una señora mayor y mucho menos con su madre, pero al ir leyendo me puse cachondísima, y acabé por masturbarme frenéticamente frente al ordenador de mi hijo, terminé con un maravilloso orgasmo como hacía mucho que no tenía.

Cuando terminé, me dirigí al baño y mientras me lavaba, seguía pensando en lo que acababa de leer y volví a masturbarme, estaba como histérica, con una calentura que jamás había tenido, me sequé y urdí un plan para ver si yo era capaz de excitar a mi hijo, y lo que hice fue ponerme una camiseta, que apenas me quedaba como una minifalda, y casi transparente, que dejaba ver mis negros pezones ya que no llevaba sujetador, me miraba al espejo y me sentía como una zorra, pero a la vez estaba nerviosísima y un extraño cosquilleo recorría todo mi cuerpo.

Llegaron las 18:30 de la tarde y mi hijo llegó como todos los días, lo recibí y le di un beso como de costumbre, no parece que él se diera cuenta de lo transparente de mi vestido, ya que ni siquiera me miró a los pechos. Nos sentamos como todas las noches a cenar en el salón mientras veíamos la tele, me senté frente a él y charlamos de cosas banales, pero pude ver como mi hijo si se dio cuenta de que no llevaba sujetador, y clavó su mirada en mis pechos, yo me hice la distraída como que estaba viendo la tele, pero era una sensación tan placentera que mi Carlos me mirara con ansias de deseo que prolongué la cena por más de una hora y treinta minutos. Llegó la hora de quitar la mesa y al levantarse él para retirar su plato vi como tenía un bulto entre las piernas bastante considerable, lo cual hizo que me mojara y llegara casi al orgasmo sin ni siquiera tocarme.

Nos sentamos a ver la tele y queriendo se senté de nuevo frente a él pero esta vez el se tumbo en el sofá y yo me senté en una mecedora que quedaba en la cabecera de donde se encontraba tumbado, así que su cara quedó poco más o menos a un metro de mi chochete. Pasó un rato y por el rabillo del ojo pude ver como él haciéndose el dormido se tapaba la cabeza con un cojín pero miraba entre mis piernas para ver si veía algo, yo para facilitarle la labor abrí un poco las piernas y simulando que me ponía bien las bragas las levanté un poco y le pude dejar ver por un instante los vellos de mi pubis que llevo perfectamente rasurados, al hacer yo esto él se levantó como un resorte, se echó mano al paquete y salió corriendo hacia el baño, sin duda alguna se acababa de correr. Me hice la despistada y fui tras de él preguntándole que le ocurría, pero él me dijo que algo de la cena le había sentado mal y que tenía fatiga, me hice la crédula y lo dejé que se limpiara bien, y mientras él lo hacía me fui a mi habitación y me metí tres dedos en mi coño ya que estaba totalmente empapado, fue un orgasmo brutal. Ese día no hice nada más, dejé que transcurriera un tiempo para que mi hijo no notara que yo estaba mucho más cariñosa que antes y me tomara por una zorra, ya que yo no sabía como reaccionaría él a mis insinuaciones.

Los siguientes días pasaron lentamente, pero pude observar, como mi Carlos se masturbaba mucho más que antes “ya que las madres aunque algunas veces nos hagamos las tontas no lo somos, y sabemos perfectamente cuantas veces se pajean nuestros hijos”. Al cabo de una semana, nos encontrábamos en mi cama de matrimonio mi hijo y yo viendo una peli en la tele, hacía un calor horrible y le dije a mi hijo que si le importaba que me quitara la camiseta larga que llevaba, y me quedaba en bragas y sujetador ya que estaba asada, creo que la emoción le impidió contestar, y solo lo hizo con un leve movimiento de cabeza en forma afirmativa, así que me senté en la cama y me quité la camisa, cosa que hice muy lentamente para que mi hijo me pudiera observar bien mientras me sacaba esta prenda, llevaba puesto un tanga, que dejaba asomar algún que otro pelillo rebelde por los lados y lo que más erotizó a mi hijo fue el sujetador, ya que este solo me cubría la mitad de mis pechos y aún menos de mis pezones, ya que son de un diámetro considerable, y por lo que pude observar en el paquete de mi hijo, que él intentaba disimular, a él le gustó este conjunto de ropa interior ya que casi se le salía el pene por encima de los slips que llevaba. Continuamos viendo la peli como si tal cosa, aunque Carlos no me quitaba ojo de los pechos, empezamos a hablar de tonterías y a jugar a hacernos cosquillas, las cuales yo tengo muchísimas, y se encontraba mi hijo haciéndome cosquillas a mí cuando me volteé bruscamente y uno de mis pechos se salió por completo del sujetador.

Carlos se quedo atónito, y yo entre bromas le dije: -Carlos, ¿qué te pasa? ¿Nunca has visto un pecho? Él embobado en mi pezón me dijo: -Perdona mami, pero es que nunca he visto ninguno y es tan bonito -¿Te gusta lo que ves? -Me encanta. -Ya veo que te gusta… y conforme le decía esto le señalé a su paquete que estaba a punto de reventar, yo seguía sentada en la cama con el pecho fuera del sujetador y frente a mi hijo, la situación me tenía a cien por hora.

Mi hijo al yo señalarle el paquete se ruborizó y bajó la cabeza: -Hey ¿Por qué pones esa cara?¿Para mi es un orgullo que a un joven como tú le guste una vieja como yo… Por mi puedes mirarlo todo lo que quieras, que a mí también me gusta que me mires.

Dicho esto levantó la cara y comenzó a mirarme las tetas otra vez -¿Te gustan?- le pregunté mientras me comencé a tocar el pezón con los dedos, me estaba volviendo loca.-Si me prometes no contarle a la abuela ni a nadie lo que está ocurriendo me desnudaré para ti, pero ya sabes que será nuestro secreto… -Te lo juro por lo más sagrado mami, será nuestro secreto… Me levanté y me quité el sujetador muy lentamente, lo dejé caer al suelo, pero me tapé los pechos con los brazos, y le dije:

-Si quieres que me quite los brazos de los pechos y me baje las braguitas, tú también te tienes que desnudar, así me dará menos vergüenza a mí. -Pero es que me da vergüenza. -Pues entonces a mí también me dará vergüenza y tú tampoco veras nada. –Vale… se tumbó boca arriba y levantó el culito para bajarse los slips, casi no pudo de tieso que tenía su pene, le debía de medir al menos 17 cms.

-Ahora no te quedes mirándome tú a mi y sigue desnudándote… mi hijo comenzaba a impacientarse.

Bajé los brazos hasta el elástico de las bragas y lentamente me las fui bajando de espaldas él, tenía mi culo a pocos cms. de su cara, casi me caigo de lo nerviosa que estaba, me di la vuelta, levanté los brazos y ¡Tachannn! allí estaba yo totalmente desnuda frente a mi hijo y este con su enorme pene en la mano mientras me miraba con ojos de volverse loco.

-¿Te ha gustado el striptease? -Eres increíble mamá, nunca he visto una mujer con un cuerpo como el tuyo ni en las películas… me tumbé a su lado y él seguía mirándome a los pechos. -¿Has tocado alguna vez un pecho? -No mami, ¿Te importa que toque el tuyo? Te prometo no contárselo a nadie. -Está bien, pero tienes que hacerlo despacito…

Como un niño que es comenzó a rodear mi aureola con un dedo cada vez más y más cerca del pezón hasta que llegó a este y empezó a pegarle pequeños pellizquitos, yo instintivamente llevé mi mano a mi coño y me introduje un dedo, mientras me masturbaba con una mano, con la otra me aproximé a Carlos y le acaricié suavemente los testículos, de ahí pasé mi dedo por todo su pene arriba hasta que llegué al capullo que tenía totalmente hinchado.

-Por favor hijo, chúpame una teta… así lo hizo, aunque era la primera vez que lo hacia, la ternura de sus labios volvería loca a cualquier mujer.

No podía creerlo, estaba en la cama con mi hijo y mientras este me chupaba una teta yo le masturbaba a él y me masturbaba a mí misma.

-Mami me corro… -No por favor espera. Me puse en la cama boca arriba, dirigí mi cabeza a su entrepierna y de un golpe clavé su pene en mi boca, justo en el momento de chuparla la primera vez, un torrente cálido corrió por mi garganta mientras escuchaba suspiros de placer de mi hijo, caímos los dos rendidos en la cama ya que yo me corrí a la vez que él, mi Carlitos se quedó totalmente dormido, fue la noche más maravillosa de mi vida, aunque no la última, pero eso ya os lo contaré otro día.

Un abrazo y gracias por abrirme los ojos al placer.

Autora: Carmen

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